Necesito Ayuda por Pensamientos Suicidas
 

Necesito Ayuda por Pensamientos Suicidas

El dolor es inevitable,

pero el sufrimiento es opcional.

 

Buddha

 

Reflexiones para compartir con personas en crisis o con pensamientos suicidas

 

Si llegaste a esta página es probable que estés atravesando una crisis emocional. Si es así te pido que leas estas líneas. Si no, es probable que lo que aquí se diga no te interese.

Asumiendo que este es el caso, es decir, que estás pasando por una etapa de desgano, depresión, angustia, ansiedad u otra emoción que te desborda y que no sabés cómo manejar, y que posiblemente tuviste pensamientos suicidas recientemente o los estás teniendo ahora mismo, lo primero que te tengo que preguntar es si la situación amerita una intervención urgente. Si de algún modo te hiciste daño y está en riesgo tu vida o tu integridad física, lo mejor sería que dejes de leer esta página y llames a un servicio de emergencia:

 

Podés llamar al servicio de emergencias de tu obra social, o bien al

107 en Ciudad de Buenos Aires y varios partidos del Gran Buenos Aires, o al 911 en todo el país.

 

Asumiendo que estás pasando un mal momento, tal vez un muy mal momento, pero tu integridad física no está en riesgo inmediato, lo que sigue podría ayudarte a reflexionar sobre tus alternativas. No conozco tu situación ni pretendo darte consejos, tan solo compartir algunas ideas que podrían servirte para encontrar tu propio camino.

Lo primero que me gustaría hacer es darte un abrazo y decirte que, aunque no puedo sentir lo que ahora estás sintiendo, me duele tu sufrimiento y, realmente, espero que pronto estés mejor. Es importante que sepas esto porque muchas personas que atraviesan crisis emocionales llegan a pensar que están solas y que a nadie le importa lo que les pasa o lo que están sintiendo.

A mí sí me importa, y a muchísimas personas sensibles con el sufrimiento ajeno. Seguramente también le importa a quienes te conocen. Suele suceder que muchos no saben cómo lidiar con la angustia ajena, los inquieta, los deprime o les genera miedo al no saber cómo actuar. Por eso terminan alejándose. Esto no significa que no les importe tu situación, solo habla de sus limitaciones. Por eso, la primera reflexión que quisiera hacer con vos es que:

 

NO ESTÁS SOLO

 

Tal vez te preguntes cómo me animo a decirte esto si no te conozco ni conozco tu entorno social. Es cierto, no sé si tenés familia o amigos, o cómo te llevás con ellos, si estudias o trabajas, o si tenés compañeros en alguna otra actividad, pero sé que vivís en el mismo planeta que vivo yo, junto a otros ocho mil millones de seres humanos. Estoy seguro de que a muchos de ellos, como a mí, aún sin conocerte, tu sufrimiento les duele. Si prestás atención tal vez lo puedas ver, o tal vez no. Sé que las cosas se ven feas desde donde vos estás mirando. Lo sé porque yo también conozco el sufrimiento. Por eso, la segunda reflexión que quisiera compartir con vos es que:

 

NADA ES TAN TERRIBLE COMO LO ESTÁS VIENDO HOY

 

Otra vez te preguntarás qué sé yo de tus problemas, y también tenés razón. Lo primero que tendría que haberte preguntado es: ¿Qué te está pasando?, pero desde aquí no puedo hacerte preguntas por lo que, como dije, solo me propongo compartir estas reflexiones que, de cualquier modo, no son infundadas. Todas las personas que pasan por crisis emocionales como la que vos estás pasando, ven sus problemas peores de lo que son, por eso me animo a suponer que a vos también te pasa. Es más, hasta te diría que hoy mismo tu principal problema es tu estado emocional, sé que si pudieras resolver eso, es decir, si pudieras mejorar tu ánimo, estarías en condiciones más favorables para afrontar tus otros problemas. Esto es, para resolver lo que se pueda resolver y para aceptar lo que no tenga solución. Pero hoy estamos aquí, y tu estado de ánimo es el que tenés, por eso, tal vez sea una buena idea empezar por los problemas más básicos para que esos pequeños logros vayan mejorando tu confianza en vos mismo. Muchas personas que estuvieron en tu situación y lograron recuperarse descubrieron que:

 

COMENZAR POR LO MÁS SIMPLE ES LA MEJOR FORMA DE AFRONTAR LOS PROBLEMAS

 

Aún así, es decir, comenzando de a poco, la tarea puede parecer enorme. Es posible que te sientas desanimado o sin fuerzas para encarar un camino de recuperación. Es posible que vengas luchando con los mismos problemas desde hace mucho y hayas perdido el optimismo. Está bien, esas cosas pueden pasarnos a todos. 

Todos hemos tenido momentos en la vida en que necesitamos de otro, de algún otro para seguir adelante. Para eso somos seres sociales y vivimos en comunidades, para ayudarnos. Lo bueno es poder reconocerlo y pedir ayuda. De algún modo ya lo estás haciendo al leer esta página. Eso me alegra, y también debería alegrarte, es tu primer pequeño logro. Pero, seguramente, necesitás más qué estas breves reflexiones. Lo importante es recordar que:

 

PEDIR AYUDA NO ES SIGNO DE DEBILIDAD, SINO DE NUESTRAS GANAS DE SALIR ADELANTE

 

Como te dije antes no estás solo, hay muchas personas en el mundo que pueden y quieren ayudarte. Si no es un familiar o un amigo puede ser un religioso, una persona de confianza, un profesional de la salud mental o una línea telefónica que brinde asistencia a personas en crisis. En nuestra página Teléfonos de Asistencia a Personas en Crisis Emocionales podés encontrar algunos números.

Lo importante es asegurarnos de que la persona a la que le pedimos ayuda tenga el ánimo y la disposición de ayudar. Si estas condiciones no se dan, el pedido de ayuda podría ser frustrante para ambos. Siempre debemos recordar que no todas las personas o en todas las circunstancias quieren o pueden brindar asistencia. Esto no habla de su calidad humana ni tiene que ver con la preocupación o el afecto que puedan sentir por vos, solo depende de sus limitaciones.

Una buena regla para conservar las amistades es no pedir al otro lo que el otro no puede darnos. Ser tolerante e indulgente mejora nuestras relaciones y, aún así, todos tienen algo para dar: si no es la palabra justa que esperábamos tal vez sea un poco de compañía o un momento divertido. Por eso, es bueno recordar que:

 

SIEMPRE NECESITAMOS DE LOS OTROS

 

Es importante recordar siempre esto porque casi todas las personas que sufren crisis emocionales profundas, a medida que se sienten peor, van alejándose de su relaciones, lo que a su vez empeora su estado. No se trata de averiguar si fue primero el huevo o la gallina sino de invertir un círculo vicioso para hacerlo virtuoso.

Mejorar tus relaciones ayudará a mejorar tu estado de ánimo. Aún sabiendo esto, es posible que no quieras intentarlo. Tal vez estés enojado o te sientas defraudado por algunas personas o por todas ellas. Estás en tu derecho y no juzgo tus razones, pero con tu alejamiento solo te estás castigando a vos mismo. Casi siempre, la mejor estrategia es el perdón, perdonarse uno mismo, por empezar, y también perdonar a otros. Recordá que:

 

EL PERDÓN Y LA INDULGENCIA LIBERAN A QUIEN SIENTE RESENTIMIENTO

 

Y hablando de perdonar y perdonarse a uno mismo, hay algo que me gustaría preguntarte, si pudiera, claro: ¿Durante este tiempo en que estuviste mal de ánimo, en algún momento pensaste en el suicidio? Sé que es una pregunta difícil y me gustaría que seas sincero con vos mismo. Si lo pensaste no pasa nada. Muchísimas personas piensan en el suicidio en algún momento de sus vidas, muchas lo piensan con frecuencia durante años y algunas incluso han pasado por intentos de suicidio. La gran mayoría de todas estas personas logra recuperarse de su situación de crisis y vive el resto de sus vidas lejos del infierno que el pensamiento suicida representa. Esto nos lleva a otra reflexión:

 

LAS CRISIS EMOCIONALES Y LOS PENSAMIENTOS SUICIDAS NO SON PARA SIEMPRE

 

Sin embargo no podemos ignorar que el suicidio es un riesgo real. Algo más que sé de vos, aunque no me lo hayas contado, es que no querés morir. Lo que realmente querés es dejar atrás el sufrimiento. Lo sé porque nadie realmente quiere morir, pero también sé que a veces el sufrimiento aprieta demasiado. 

 

Superar el sufrimiento es posible. No solo es posible sino muy probable. Lo digo porque muchísimas personas en tu situación lo hicieron. Y junto con el sufrimiento, dejaron atrás sus crisis emocionales y sus pensamientos suicidas. Vos también podés hacerlo. La mala noticia es que el camino no es fácil.

 

Superar una crisis emocional requiere de un verdadero cambio interior, y para ello debemos asumir la responsabilidad por lo que nos está pasando:

ASUMIR LA RESPONSABILIDAD SOBRE LA PROPIA VIDA NOS EMPODERA

 

Hablamos de responsabilidad y no de culpa. La culpa no solo duele sino que además nos paraliza. La responsabilidad es nuestra habilidad para responder. Si algo hicimos mal o si algo salió mal a pesar de nuestras buenas intenciones, debemos hacernos cargo y actuar para corregir lo que se pueda corregir y aceptar lo que no tenga solución. A diferencia de la culpa, la responsabilidad nos devuelve el control sobre nuestras vidas.

En este camino difícil, como dijimos antes, los otros son muy importantes. Cualquier persona que te escuche, te brinde contención o te acompañe de cualquier modo va a ser un gran apoyo para tu recuperación. Pero una crisis profunda, especialmente si hay pensamientos suicidas, es motivo suficiente para consultar a un psicólogo o un psiquiatra.

Hay quienes creen que los profesionales de la salud mental son para los locos, y por eso muchos pierden la oportunidad de recibir la ayuda profesional que necesitan. Sin embargo, la salud mental es mucho más que no estar loco, es recuperar la capacidad de disfrutar la propia vida, y de eso estamos hablando. Por eso es que te aseguro que:

 

EL MIEDO A LOS PROFESIONALES DE LA SALUD MENTAL SOLO PROLONGA EL SUFRIMIENTO

 

Tal vez ya estás en tratamiento y no ves resultados. Esas cosas pasan. Sabés que podés plantearle esto mismo al profesional que te atiende, y si no te convence su respuesta siempre tenés derecho a cambiar de profesional. Puede que no tengas obra social ni dinero para pagar un tratamiento, para eso está el sistema público de salud. En cualquier hospital público deberían orientarte sobre los recursos disponibles en tu localidad.

Volviendo al principio de estas reflexiones. Nunca olvides que no estás solo. Muchas personas te pueden ayudar en tu recuperación. Salir de esto es posible. Siempre es posible. Pero, como te dije,  el trabajo duro es el tuyo. Por eso me permito decirte algo que no es un consejo sino un deseo:

 

NO TE RINDAS, TU VIDA VALE MUCHO

Ver también:

Reflexiones sobre el Sentido de la Vida en Relación al Pensamiento Suicida

El Camino de la Recuperación desde el Pensamiento Suicida

Teléfonos de Asistencia por Pensamientos Suicidas

Buscando tratamiento por pensamientos suicidas​.

escenarios saludables