Asistencia en Duelo por Suicidio
 

Asistencia en Duelo por Suicidio

 

El suicidio es una puñalada incurable para quienes te quieren y te sobreviven.

David Trueba

¿Por qué el Duelo por Suicidio requiere consideraciones especiales?

 

Muchas personas con pensamientos suicidas sienten que son una carga para los demás, o al menos una molestia. En base a esto elaboran una fantasía según la cual todos van a estar mejor después de su muerte. Tal vez no inmediatamente, pero imaginan que después de un corto duelo las cosas se acomodarán y todo volverá a la normalidad sin su molesta presencia en este mundo. Sin embargo, el testimonio de muchísimas personas que han perdido seres queridos a causa de suicidio, en algunos casos décadas atrás, nos indica que las cosas no funcionan así.

 

Además, las estadísticas indican que haber sufrido la pérdida de un familiar, un amigo, un compañero o incluso un conocido a causa de suicidio incrementa el riesgo de sufrir pensamientos suicidas o de cometer suicidio durante toda la vida. Esto se verifica especialmente en grupos con fuertes lazos internos como familias, comunidades educativas o poblaciones pequeñas. En estos casos es frecuente hablar de epidemias o cadenas de suicidios ya que cada nuevo suicidio podría activar mecanismos de identificación o imitación en otros miembros que estuvieran pasando por circunstancias similares.

Por todo esto debemos decir que una muerte a causa de suicidio produce mucho más daño que la trágica desaparición de una persona, genera un desgarro en el tejido social que requiere atención y acciones reparadoras. De eso se trata la Asistencia en Duelo por Suicidio.

La muerte de una persona a causa de suicidio no debería representar el fin de las tareas de prevención comunitaria, por el contrario, estas deben incrementarse y dirigirse a los deudos y a la comunidad.

 

¿Por qué el Duelo por Suicidio es diferente?

 

La muerte de cualquier persona es una tragedia para sus seres queridos y para toda la humanidad.  Como seres gregarios nos duele la pérdida de uno de los nuestros. Sin embargo, la vida humana es frágil, es natural que las personas mueran por lo que la naturaleza nos prepara con las herramientas que necesitamos para transitar este trance. El duelo es un proceso natural de adaptación a la pérdida. Casi todas las personas tendrán que atravesar varios duelos a lo largo de sus vidas, algunos más dolorosos que otros, dependiendo de la cercanía con el difunto. Nos duele la pérdida de un ser querido por el amor que le profesábamos en vida, pero también por la forma en que su pérdida altera nuestra cotidianidad. Nada será igual. La muerte de una persona muy cercana es como un terremoto: la tarea del doliente es reconstruir un plan de vida  a partir de los escombros, y esto incluye algunas veces, volver a encontrarle sentido a la propia vida.

 

Todo esto es también válido cuando la muerte del ser querido ocurre a causa de suicidio, pero en este caso hay varias cuestiones que hacen que el tránsito del duelo sea más dificultoso y que incluso aumente el riesgo de conductas suicidas también en los familiares, amigos o contactos cercanos.

En primer lugar, en el duelo por suicidio aparecen sentimientos que son menos frecuentes o menos intensos en otros duelos. Ver Sentimientos propios del Duelo por Suicidio.

Además, el suicidio de una persona muy cercana, o incluso de un conocido, actúa como modelo y puede desencadenar procesos de identificación e imitación que acrecientan el riesgo suicida. Ver Identificación e Imitación en relación a la Conducta Suicida.

 

Por todo esto podemos decir que la muerte de una persona a causa de suicidio no debería considerarse nunca como el final de las tareas de prevención del suicidio. En muchos casos puede ser el comienzo. Las personas que sufren la perdida de un familiar, amigo, compañero o vecino, a causa de suicidio, pueden llegar a necesitar ayuda profesional. Pero, además, lo que con seguridad necesitan es escucha, acompañamiento y contención en su seno familiar, comunidad o grupo de pertenencia. De eso se trata la Asistencia a personas en Duelo por Suicidio.

Un duelo a causa de suicidio siempre implica un riesgo adicional.

 

El tabú alrededor del tema del suicidio

 

Hay una creencia muy difundida, aunque falsa, según la cual hablar sobre el suicidio podría precipitar a algunas personas al acto. Como todas las creencias que subsisten al paso del tiempo y a la evidencia en su contra, también esta contiene algo de verdad. Es cierto y está documentado que la difusión sensacionalista de suicidios, en especial de personas famosas, aumenta la cantidad de casos, muchas veces utilizando métodos similares a los difundidos. Ver Identificación e Imitación en relación a la Conducta Suicida.

 

Sin embargo, debemos distinguir entre una comunicación irresponsable emitida con el objeto de generar una gran repercusión apelando a la ansiedad y el temor de la audiencia, por un lado, y el diálogo contenedor de un amigo, familiar o vecino, por otro. Ver también: Cómo hablar sobre el tema del suicidio

 

La realidad es que hablar responsablemente sobre el suicidio a personas que ya tienen pensamientos suicidas, están transitando un duelo por suicidio o fueron testigos de un suicidio o un intento de suicidio, no solo no aumenta el riesgo de que estas personas puedan cometer suicidio, sino que es la mejor manera de gestionar sus ansiedades, reflexionar sobre sus propias inseguridades y pedir ayuda si fuera necesario. 

Hablar sobre el suicidio no aumenta el riesgo de cometerlo:

Podría ser una oportunidad para pedir ayuda.

¿Cómo asistir en caso de suicidio de una persona cercana?

 

El solo hecho de tomar conocimiento del suicidio de una persona cercana o conocida puede ser suficiente para movilizar nuestras ansiedades. Más aún, si se trata del suicidio de un ser querido. Las estadísticas muestran que el riesgo de cometer suicidio aumenta en familias o comunidades donde ya se verificó otro caso, por lo que las personas que transitan un duelo por suicidio deben recibir asistencia familiar o comunitaria y en algunos casos, podrían requerir también ayuda profesional a fin de acotar este riesgo.

 

El duelo por el suicidio de un ser querido es en sí mismo una crisis emocional, por lo que todo lo dicho sobre Asistencia a Personas en Crisis sigue siendo válido en el duelo por suicidio. Tal vez, la diferencia más importante es que en el duelo por suicidio, quién asiste casi siempre está atravesando el mismo duelo. Entonces, no hablamos de escuchar, sino de escucharse unos a otros, no de acompañar sino de acompañarse mutuamente, no de contener sino de contenerse en el grupo familiar o en la comunidad. 

El tabú en relación al tema del suicidio es la principal traba para esta escucha, acompañamiento y contención familiar o comunitaria. Es natural que muchos, por miedo, por vergüenza o por desánimo, no quieran hablar de lo que sienten o lo que les pasa. Hasta es posible que algunos nieguen o tergiversen los hechos diciendo por ejemplo “murió de un paro cardíaco”, olvidando los eventos inmediatamente anteriores. Todas las posturas deben ser respetadas, ya que no hay un solo camino para transitar un duelo tan difícil. Las pautas básicas para la asistencia a personas en duelo por suicidio siguen siendo las mismas que las que mencionamos para otras crisis emocionales.

El primer paso, y a veces el único posible, es la presencia. Estar para el otro. Estar disponibles para la escucha. Que el otro sepa que podemos y queremos escucharlo, que no lo vamos a juzgar ni criticar, que no pretendemos invadirlo ni cambiar su parecer, que respetamos y validamos su forma de pensar y de sentir, que estamos juntos en esto, que compartimos su dolor. La presencia es solo eso, estar dispuestos a la escucha sin presionar al otro para que hable. Sería ideal que todas estas buenas intenciones pudieran convertirse en una o varias charlas, uno a uno o en grupo; que todos tuvieran la oportunidad de sacar afuera eso que les pasa; que cada uno de los miembros de la comunidad, grupo o familia pudiera alivianar su carga compartiendo su pesar, sus miedos y sus ansiedades con algún otro dispuesto a escuchar, a contener y a acompañar. Sin embargo, cada cual tiene sus tiempos y eso debe ser respetado.

La presencia es la forma de asistencia más simple,

pero en muchos casos la más efectiva 

 

¿Cómo seguir adelante?

 

Dijimos antes que todo duelo por la muerte de un ser querido es como un terremoto. Va mucho más allá de la pérdida física, todo nuestro mundo se derrumba. En especial cuando la muerte ocurre a causa de suicidio porque el suicidio nos interroga sobre el sentido de nuestra propia vida.

 

La tarea del doliente es la paciente reconstrucción, a partir de los escombros, de todo un mundo en el cual quien ya no está ocupaba un lugar que no podrá ser reemplazado. Es una tarea demasiado pesada para hacerla en soledad, por eso insistimos en la necesidad de vencer el tabú que pesa sobre el suicidio y poder hablar de lo que nos pasa en el seno de la familia o la comunidad.

Solamente la palabra nos ayuda a procesar el dolor.

 

Ver también:

 

Sentimientos propios del Duelo por Suicidio.

Reflexiones sobre el sentido de la vida.

Buscando tratamiento por pensamientos suicidas​.

escenarios saludables