Identificación e Imitación en relación al Suicidio
 

Identificación e Imitación en relación al Suicidio

 

¿Por qué los procesos de Identificación e Imitación son peligrosos en relación al suicidio?

 

Todos hemos oído hablar de suicidios que se repiten en una familia o comunidad. Este fenómeno, conocido como cadena de suicidios o epidemia de suicidios, es conocido y estudiado desde hace mucho tiempo. Las víctimas pueden ser incluso personas que no se conocieron en vida, pero de algún modo, la noticia del suicidio de una predispone o precipita el suicidio de otra u otras. 

Pese a que el conocimiento previo no es un requisito, existen, sin embargo, algunos patrones que se repiten. Las víctimas de las cadenas de suicidio suelen compartir situaciones similares o que pudieran asemejarse desde sus propias perspectivas, y lo más sorprendente es que también suele haber semejanza en el método elegido para los suicidios. Esto es descripto por los especialistas como procesos de identificación e imitación.

Cuando una persona muere a causa de suicidio, las tareas de prevención comunitaria deben dirigirse a la familia y a la comunidad.

 

El proceso de identificación

 

La identificación es el proceso por el cual el sujeto toma como propio algún atributo de otra persona. Es un proceso necesario para el desarrollo de la personalidad y también para el mantenimiento de la estructura social. Por ejemplo: soy responsable en el trabajo como mi padre o me alegro cuando un jugador de mi equipo hace un gol.

Nuestra forma de pensar y de sentir es inevitablemente influenciada por otros. Esto es bueno porque no solo nos permite desarrollarnos como personas sino también formar grupos. Sin embargo, a nadie escapa que hay influencias positivas y negativas, incluso hay algunas muy peligrosas.

Cuando ocurre un suicidio en una familia o una comunidad pequeña, como un pueblo o una escuela, o cuando los medios de comunicación masiva informan sobre el suicidio de un personaje famoso, la noticia puede producir un impacto emocional muy fuerte en personas vulnerables, especialmente en aquellas que por cualquier motivo se pudieran sentir identificadas con el suicida.

Este es un punto importante que debemos aclarar: el suicidio no es contagioso, aunque hablemos de “epidemias de suicidios” no se trata de algo como la gripe que cualquiera se la puede pegar. Para que una persona se sienta identificada con otra que murió a causa de suicidio es necesario que exista un sufrimiento de base y que el afectado pueda equiparar su sufrimiento con el que imagina pudo haber sentido el difunto. Las víctimas suelen compartir mucho más que un sufrimiento, sus situaciones suelen ser similares por lo que también comparten algunos Factores de Riesgo de la Conducta Suicida.

 

Sin embargo, la identificación con la persona que murió a causa de suicidio es un proceso interno que sólo afecta la forma de pensar y de sentir del afectado. No indica necesariamente que el afectado vaya a cometer suicidio. Para que esto suceda es necesario un paso más.

Las similitudes en edad, intereses y circunstancias deben ser consideradas a momento de direccionar las acciones de prevención comunitaria después de un suicidio.

 

El proceso de imitación

 

La imitación es básicamente un método natural de aprendizaje. Es también una manera económica de decidir cómo actuar ante situaciones desconocidas y cómo resolver problemas nuevos. Si voy a una cena de gala con protocolos a los que no estoy acostumbrado, trato de hacer lo que hacen todos. No necesariamente las respuestas que imitamos son las mejores, pero hacer lo que otros hacen me evita tener que pensar mi propia respuesta.

 

Si en un embotellamiento alguien toca bocina, muchos más lo imitarán. Todos sabemos que la bocina no acelera el tránsito, pero imitar es nuestra respuesta natural. El sufrimiento profundo puede ser una carga pesada que nubla nuestra capacidad de pensar con claridad. Para quien lo padece, saber que alguien más con quien además se siente identificado encontró una solución puede ser un potente aliciente para imitarlo. Aun cuando esta solución no sea la mejor alternativa, a la persona en tal situación le resulta difícil encontrar otras.

Es importante que cuando ocurre un suicidio en una familia o una comunidad se pueda hablar claramente del tema para canalizar angustias y señalar alternativas.

 

El efecto Werther

 

Si bien los efectos de identificación e imitación en relación a la conducta suicida se conocen desde hace mucho tiempo, llamaron la atención de las autoridades de salud pública después de la publicación de  la novela “Las penas del joven Werther” de Johann Wolfgang von Goethe, en 1774. El libro fue un éxito editorial y se vendió en varios países, pero lo que llamó la atención de las autoridades fue que muchos jóvenes se sentían identificados con el desafortunado personaje de la historia y cometían suicidio. De hecho, la obra fue prohibida en algunos países.

 

David Phillips realizó estudios más detallados en 1974 que confirmaron que cada vez que la prensa informaba sobre el suicidio de un personaje famoso aumentaban los casos de suicidio. Estas y otras investigaciones sirvieron como base para que las autoridades sanitarias y las organizaciones de prevención del suicidio elaboraran protocolos sobre cómo informar sobre la muerte de una persona famosa. Estas recomendaciones también son aplicables a cualquier otra comunicación sobre el suicidio por lo que las incluimos en las páginas Cómo hablar sobre el tema del Suicidio. y Qué no decir al hablar sobre Suicidio.

 

¿Qué hacer frente a los procesos de Identificación e Imitación en relación a la conducta suicida?

 

Pese a todos los cuidados que se tomen en la comunicación, un suicidio es un hecho de hondo impacto emocional para los miembros de un grupo, una comunidad o una familia. La aparición de procesos de identificación entre sus miembros es inevitable. Las preguntas son entonces: ¿cómo evitar que avancen? y ¿cómo evitar que los posibles afectados lleguen al acto?

Lo primero es tomar conciencia de que estos procesos existen y que la muerte a causa de suicidio de un miembro de un grupo, comunidad o familia debe ser considerada como un factor de riesgo que afecta a todos los demás miembros por lo que se deben adoptar medidas al respecto. Promover los espacios de escucha y contención dentro y fuera del grupo demostró ser el mejor antídoto para detectar estas situaciones, para que quienes se sientan identificados puedan diferenciarse, al menos en cuanto a la elección de sus alternativas de vida, y para facilitar  el acceso a la ayuda profesional cuando se requiera. Ver Asistencia en Duelo por Suicidio.

 

También en casos de duelo por suicidio, la escucha abierta, empática y contenedora es la mejor estrategia.
 

La identificación e imitación positivas: El efecto Papageno

 

Comenzamos diciendo que la identificación e imitación son procesos naturales, necesarios y casi siempre buenos para nosotros. Su peligroso efecto en relación a la conducta suicida pareciera desmentir esto, sin embargo, estos mecanismos también pueden usarse como valiosas herramientas para la Prevención Comunitaria de la Conducta Suicida.

La evidencia presentada sobre la incidencia negativa del efecto Werther ha llevado a muchos a creer que hablar del suicidio es siempre peligroso. La falsedad de esta creencia resulta evidente gracias al trabajo de Thomas Niederkrotenthaler, quien demostró los efectos positivos de la comunicación responsable sobre el suicidio.

En resumen, cuando la comunicación sobre el suicidio brinda modelos alternativos que muestran respuestas superadoras frente al sufrimiento humano, los fenómenos de identificación e imitación juegan en el sentido de la reducción del riesgo suicida.

A este efecto, casi contrario al efecto Werther, se lo llamó efecto Papageno, en honor al personaje de la ópera de Mozart La flauta mágica que guía al príncipe Tamino a través de las tinieblas al encuentro con su amada.

La investigación de  Niederkrotenthaler es importante porque brinda una fundamentación científica a la experiencia de muchas organizaciones de prevención del suicidio en todo el mundo que desde su trabajo cotidiano observan cómo hablar responsablemente sobre el suicidio genera cambios positivos en las personas con pensamientos suicidas o que sufrieron la pérdida de un ser querido a causa de suicidio.

 

Hablar en forma responsable sobre sentimientos y pensamientos suicidas no induce al acto, más bien brinda la oportunidad de pedir ayuda y los modelos necesarios para superar circunstancias difíciles.

Ver también:

 

Cómo hablar sobre el tema del suicidio.

Historias de Superación en relación al Suicidio

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