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Una experiencia de trabajo comunitario en prevención de suicidio, en la Provincia de Jujuy

Actualizado: 18 mar 2023

Lic. María Victoria Molouny

Es docente y licenciada en Psicología. Profesora Universitaria en las licenciaturas de Psicopedagogía y Psicología (UCSE-DASS). Integrante del Capítulo Suicidio y Autolesiones Fenómenos Disruptivos y Vulnerabilidad Psicosocial de la Asociación Argentina de Salud Mental.


Con la comunidad

El índice de suicidio en la Provincia de Jujuy bajó en relación a años anteriores. Sin embargo, en algunas regiones, se encuentra por encima de la cantidad de suicidios registrados en relación a el número de habitantes. Los datos estadísticos son importantes para evaluar acciones y tomar decisiones; y no debieran verse solo globalmente, sino interpretados según núcleos de población con identidad propia. Por ejemplo, poder advertir cuando la problemática se localiza en barrios delimitados, en grupos etarios determinados y/o por violencias.

Referentes locales plantearon la necesidad de concretar un espacio de formación para sensibilizar en la temática, capitalizar los recursos disponibles a nivel local y fomentar un trabajo colectivo para la recuperación y fortalecimiento comunitario.

Las múltiples formas de violencias que se despliegan en los diferentes escenarios nos imponen una exigencia ética: nos convocan a construir colectivamente mejores condiciones para acompañar y asistir tanto individual como grupal y/o colectivamente a personas con padecimiento psíquico, que atraviesan crisis emocionales o que se encuentran en duelo por el suicidio de un ser querido. Este anhelo común nos acercó a compartir un espacio de trabajo con la comunidad de Libertador General San Martín.



Prevenir es posible

La problemática que plantea el suicidio es de una extrema complejidad. Nos resulta difícil de comprender cuando se presenta, y cada quien se ve afectado por ella en función de su experiencia vivida y sus circunstancias particulares. Es clave, para prevenirlo, reconocer que si bien nos afecta de maneras diferentes, el suicidio como problemática social nos involucra a todos por igual como parte de una comunidad.


Cada uno de nosotros atravesamos diferentes situaciones. A todos puede sucedernos algo que nos exceda. Cualquiera de nosotros, en algún momento de su vida, puede sentirse paralizado, expuesto, vulnerable, sin encontrar cómo o para qué avanzar. Es importante poder reconocer que nadie está exento de vivenciar un sufrimiento tan intenso que implique una situación de riesgo y, por ende, la necesidad de aceptar ayuda.


Pero las experiencias de cada uno son propias y diferentes. Lo singular es aquello que nos hace únicos, que nos pertenece y nos distingue de otras personas y experiencias de vida. Cada persona tiene sus vivencias de alegría o de dolor. Es importante cuidar nuestras palabras cuando nos encontramos con alguien que sufre. Es especialmente importante evitar cuestionamientos o comparaciones que invaliden u obturen la expresión del malestar. La experiencia nos indica que, en muchos casos, “dar consejos”, hacer anticipaciones, reflexiones o sermones cuando alguien “está mal” no da los resultados esperados.


La propia acción puede hacernos creer que estamos en un laberinto que no parece mostrar salida, y se corre el doble riesgo de claudicar o reducirnos a fórmulas preestablecidas, anulando así las posibilidades de invención. Si bien los escenarios o circunstancias a veces parecen exceder las mejores intenciones, el camino posible es con otros. Podemos escuchar, mirar, alojar. Poner pausa a lo propio, lo que creemos saber, para de esta manera poder advertir lo que no vemos. Preguntarnos, detenernos a reconocer aquello que es propio de cada persona. Pequeños y potentes gestos cotidianos. Diferentes formas de instalar el respeto y el cuidado amoroso tanto para con uno mismo como para con los demás.

¿Cómo?

El desafío es vincularnos, construir grupalidad y fortalecer el sentido de comunidad. Cada acción persiste y se consolida cuando encuentra raíz en la propia comunidad que la imagina y la despliega. En el proceso, aprendemos, construimos cercanía, nos reconocemos como grupo, podemos cuestionarnos, develamos lo propio del terruño, encontramos sostén, amparo, edificamos refugios.


¿Qué posibilidades encontramos? ¿Podemos recibir al otro, aceptar ayuda? ¿Dónde? ¿A quién acudir? ¿Quiénes son referentes? Frente a estas interrogantes, Escenarios Saludables ofrece un espacio valioso, sostenido por el trabajo voluntario y comprometido de sus integrantes.

La Dra. Diana Altavilla es una referente e interlocutora consolidada en la temática de Suicidio y Autolesiones en Argentina y a nivel internacional, con una reconocida trayectoria a sus espaldas. Ella preside, como parte de la Asociación Argentina de Salud Mental, un espacio denominado “Suicidios y Autolesiones: Fenómenos disruptivos y vulnerabilidad psicosocial”. Este espacio constituye un valioso lugar de formación e intercambio. Es una invitación para quienes creemos que es clave tender lazos, trascender la centralidad de los territorios y favorecer el voluntariado y la cooperación para transformar lo que vendrá.


La acompañan, en la comisión directiva, el Dr. Enrique Stein, la Mg. Silvina Martínez (Secretaria), el Lic. Marcos Vanzini (Tesorero). Junto a ellos, de manera voluntaria, un conjunto de profesionales de diferentes procedencias tanto geográficas como disciplinares comparte como denominador común una trayectoria de estudios y trabajo comprometido con la comunidad en lo que se refiere a la prevención del suicidio.


Como dice el Dr. Enrique Stein, se trata de “seguir persistiendo en el vínculo, creativamente, buscar formas genuinas de alojar, cobijar, cuidar...” Es desde aquí que Diana comparte el desafío de acercarnos a la comunidad. A inicios del 2022, hacer territorio fue uno de los propósitos que nos puso en movimiento.

Gracias al apoyo de la Empresa Ledesma, fue posible encontrarnos con la Dra. Diana Altavilla en Libertador General San Martín, ciudad cabecera del departamento de Ledesma, en la Provincia de Jujuy (a 106 km de la capital provincial, es la quinta ciudad más poblada de la provincia, con 47.071 habitantes).

La propuesta incluyó tres intensas jornadas de trabajo, que compartimos con 180 personas, para abordar aspectos que tiendan al “fortalecimiento psicosocial de la comunidad para la gestión integral colaborativa”, en el marco de la prevención del suicidio. Se involucraron en la convocatoria múltiples sectores: la mesa intersectorial de la municipalidad, institutos de formación terciaria, referentes comunitarios, y el sector privado.




¿Sobre qué trabajamos?

En un clima de cordialidad y disponibilidad, las dinámicas y propuestas giraron en torno a los siguientes temas:

Concientización acerca del deterioro y el desvalimiento psicosocial.

Registro de los factores de sostén que pueden utilizarse para proyectos de prevención de problemáticas de riesgo.

Construcción de lazos profesionales e instancias comunitarias con las que trabajar en conjunto.


Fortalecimiento de los medios de comunicación y de la comunidad para una trasmisión responsable, y corresponsabilidad respecto de la situación de deterioro actual, los eventos, el cuidado de la privacidad, y el lugar que les compete como corresponsables en la estructura de la salud mental.


Al encuentro asistieron docentes, educadores para la salud, enfermeros, agentes sanitarios, acompañantes terapéuticos, psicólogos, trabajadores sociales, referentes comunitarios, policías, estudiantes, referentes de programas sociales y educativos, operadores y voluntarios de organizaciones de la sociedad civil, referente de un club social deportivo, una facilitadora de salud intercultural, y una bibliotecaria. La participación del sector privado, de organizaciones de la sociedad civil, de referentes comunitarios y agentes de la salud, educación, seguridad y del gobierno local da cuenta de una comunidad presente, que advierte las problemáticas y reconoce la necesidad de un abordaje que incluya a todos los actores involucrados.



¿Qué los movilizó a sumarse?

Les comparto las voces de los protagonistas del encuentro: “Preocupación por el incremento de los casos. El deseo de tener más experiencias, aprender de un tema tabú del que mucho no se habla. Escuchar experiencias contadas por los profesionales. Poder brindar a mi comunidad respuestas frente a esta problemática que tanto nos afecta. La posibilidad de enriquecerme con conocimientos, ideas que provienen de una profesional con mucha formación y experiencia en la temática del Suicidio. Es una problemática que se asocia a muchas temáticas sociales, familiares y como profesionales debemos estar preparados para abordarlo. Obtener herramientas. El desgano de vivir, la ideación suicida, los intentos están presentes. Ampliar y ordenar un poco las ideas acerca del suicidio, para adquirir mayor conocimiento sobre la problemática y poder intervenir de manera efectiva en los casos”.



¿Qué se llevaron?

En forma de collage, recupero algunos fragmentos de las palabras que pudieron trasmitir quienes nos acompañaron:

“Algo que puedo compartir, que me asombró y que está buenísimo, es el mirar a los ojos y regalarle una sonrisa al otro que está atravesando un mal momento, por 8 segundos de contacto y poder salvar una vida". “Qué importante es la empatía para con el otro sin importar quién sea”.


“En primera instancia valoro el encuentro gratuito ya que muchos no pueden sustentarlo”, seguido de que, “realmente un encuentro muy positivo, que redunda en lo práctico que aporta a nuestra tarea. Gracias por la convocatoria y ojalá vuelvan a visitarnos”

“Me llevo ideas para poder ayudar desde mi lugar de trabajo. Gracias por tantas ideas”

“Valorar siempre hasta los pequeños gestos, esperanza, gratitud, generar la comunicación y escucha.”

“Acompañar es sanar”



Expandir experiencias

“Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso (…) esto es amor, quien lo probó lo sabe.”
Lope de Vega

Aprovecho este espacio que brinda Escenarios Saludables para agradecer a cada una de las personas que se sumaron al encuentro compartido en Ledesma, y a la calidez de la comunidad de Libertador, por su disponibilidad y presencia. Son ellos quienes hicieron posible concretar esta iniciativa.


Con cada encuentro, aporte, intervención e intercambio, hilvanamos y reescribimos historias. Desplegamos una narrativa compuesta por una diversidad de paisajes, por rutinas inadvertidas, por imprevistos insistentes, por urgencias y demoras, por pérdidas y dolores, por proyectos y anhelos compartidos. Construimos, mancomunadamente, refugios que nos permiten recuperar el vigor que la tarea exige. Este 2023 presentará nuevas invitaciones para más espacios compartidos y de construcción conjunta.


Podemos actuar individualmente, cada día, en cada ámbito, con cada persona, momento a momento. Somos vulnerables, pero al mismo tiempo contamos con la capacidad de ofrecer presencia, acompañar, frente a lo que aparece como difícil de transitar.


Podemos actuar colectivamente, instalando el respeto y habilitando formas de cuidado en comunidad. La tarea es en la propia familia, en el vecindario, en el ámbito de estudio y en el de trabajo, en los espacios de creación y de recreación.

Finalmente, solo queda decir que el desafío se sostiene y la tarea continúa cobrando fuerzas. Como dice Diana, “cada encuentro nos impulsa en el trabajo de construir grupalidad, respetando y valorando el trabajo genuino de cada persona que, en lo pequeño, aporta a la vida del conjunto de la comunidad”.

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