• autora anónima

Dia Mundial de Lucha contra la Depresión 13-1-22


Nota del Editor


La depresión afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, lo que la convierte en el trastorno mental más difundido. A pesar de ello, muchísimas personas aún no conocen lo suficiente sobre la depresión: ¿qué es?, ¿por qué ocurre? y, lo más importante: ¿cómo acompañar a un familiar o amigo que sufre depresión? Debido a esto y porque, además, la depresión es el trastorno mental que más daño y muertes causa, por el sufrimiento emocional que produce, la afectación de las actividades laborales, escolares y familiares, y el riesgo de suicidio que implica, la Organización Mundial de la Salud instauró el 13 de Enero como Día Mundial de Lucha contra la Depresión.


Desde Escenarios Saludables nos sumamos a esta conmemoración con la esperanza de que una mayor difusión de la información disponible haga que más personas estén capacitadas y dispuestas para brindar la contención y el acompañamiento que quienes transitan esta difícil etapa en sus vidas necesitan. Recordamos esta fecha publicando una historia anónima que ilustra el drama de quienes padecen depresión y el de quienes acompañan a un ser querido que padece depresión.


 

La historia anónima:


Asumiendo la enfermedad y el suicidio de una madre


Hace tres años tuve la perdida de mi madre producto de suicidio. Se auto-lesionó y estuvo 20 días en terapia donde se negaba a comer cuando estaba en condiciones de hacerlo. Recuerdo un médico joven decirme “¡No quiere que la ayudemos!” Y solo pude pensar: “realmente ya no quiere vivir”. Me acerqué a su cama y le dije al oído. “Está bien, má, está bien. ¡Que tu Dios te lleve con Él!”, y me fui dándole un beso. Al otro día antes de llegar al parte, tuve un llamado avisando de su partida.


Mi mamá sufrió depresión crónica desde que tengo uso de razón, por eso de chica aprendí a hacer de todo en la casa y a cuidar de mis hermanos. La ame y la detesté muchas veces, no entendía porqué estaba así. Tuvo varios intentos de suicidio. Estaba con tratamiento y medicación.


La anteúltima vez que intentó suicidarse, cuando ingirió una gran cantidad de medicación y alcohol, los médicos querían internarla y yo también, pero mi hermano firmó para que no lo hicieran. Él decía: “Mamá no está loca, está triste, la van a maltratar”. Cuando sucedió este último intento, que fue certero, sabía que ya no había más que hacer. Mis sentimientos eran un cóctel en mi alma.


El “¿y si hubiese?” me atacó durante bastante tiempo. Aún hoy en día me aparece la frase alguna que otra vez y me angustio. Acepte que la depresión es una ENFERMEDAD. Que está atravesada culturalmente por muchos mitos y creencias. Que la Salud Mental es tanto o más importante que la física y no es tratada como tal. Que lo que hizo mi mamá no es mi responsabilidad. Que no fui mala hija. Que si ella vivió cosas muy fuertes (de lo que me enteré solo después de que ya no estuvo por las cartas que dejó), yo no podía cambiarlas.


Lo que sí puedo cambiar es la forma de ver las cosas a partir de esto. Hablar, contar lo que uno lleva consigo, poner en palabras lo que uno siente es un gran alivio. No todo tiene que ser blanco o negro. De las peores situaciones uno puede resurgir. Mi mamá me dejó muchas cosas valiosas, de esos recuerdos me aferro. De lo malo aprendí para no cometer los mismos errores. Mi madre no me dejaba ir a bailar porque “no era de señoritas”. Hoy bailo con mis hijos hasta debajo de la lluvia. No la juzgo ni justifico, solo reconozco su enfermedad. No es ni “la loca” ni “la pobrecita''. Fue una mujer que dio lo que pudo dar y no recibió lo que merecía.


Ver también:


Asistencia a Personas en Crisis o con Pensamientos Suicidas


Sentimientos Propios del Duelo por Suicidio


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